Las estrellas dicen presente en el juego del póquer
Medio mundo se enteró de que Ben Affleck es un adicto al póquer cuando el pasado junio ganó 356.000 dólares (273.000 euros) en el campeonato de California. Pero lo que pocos saben es que este juego es la gran obsesión de Hollywood, con partidas diarias en las colinas y jugadores como Brad Pitt, Tobey Maguire y Leonardo DiCaprio, que se reúnen en casa de Anjelica Huston o el productor de Titanic para jugarse los dólares cada noche. Y en privado.
Tan enganchados están algunos que hasta viajan con las cartas puestas. Como el equipo de Ocean's twelve en Roma: Brad Pitt, Matt Damon, Michael Douglas, Don Cheadle y el director, Steven Soderbergh, se reunían en la suite del lujoso Hotel de Russie. Todos jugaban salvo George Clooney, convencido de su mala suerte. El resto lo tiene fácil: cualquier día de la semana hay una docena de partidas de la variante estrella, el Texas Hold'Em.
INSTRUCTORES
Tan aplicados están que James Woods ha puesto en marcha el Hollywoodpoker.com. Y la mayoría contrata instructores para perfeccionarse. Con el tiempo, claro, logran experiencia y dinero, como el actor de Spiderman, que en octubre ganó 95.400 dólares (73.000 euros), o Mimi Rogers, que juega varias horas diarias en internet y está "orgullosa" de haber multiplicado su cuenta.
"El póquer es el nuevo golf", dice el productor de Titanic, Jon Landau, que recibe en casa cada lunes a David Schwimmer (Friends) y un puñado de ejecutivos para comenzar con apuestas de 300 dólares (230 euros) y terminar con 15.000 sobre la mesa. En su salón nadie fuma ni bebe alcohol, y las charlas van desde la decepción por la reelección de Bush hasta la nueva droga de moda: Vicodin (una pastilla contra el dolor).
Los miércoles le toca al exagente Norby Walters, que las organiza "por diversión", con apuesta mínima de un dólar y habituales como Robert Downey Jr., Dennis Hopper y Sharon Stone. Anjelica Huston y su marido son los anfitriones de "humildes" timbas en billetes de 100.
Mucho más serias son las de Maguire, donde todo fan del póquer aspira a jugar. Eso sí, previa apuesta de 2.000 dólares. El actor tampoco se pierde la gran cita del mes en Bel Air junto a DiCaprio. Aquí, además de mostrar los 10.000 dólares iniciales, disfrutan de buenos vinos.
¿Y qué tiene el póquer para atraer a tanto famoso? Pues que se juega en casa, lejos de paparazzi y fans. Además, los expertos apuntan otra razón: la industria está llena de personalidades competitivas, y la aparente simplicidad del Texas Hold'Em engorda su ego, convirtiéndolos en auténticos ases de un juego millonario.